La gallina ciega es un juego infantil en el que se tapan los ojos, normalmente con un pañuelo o venda, a un jugador seleccionado. Entonces el resto de jugadores empiezan a darle vueltas hasta marear al que pilla. Mientras todos ríen y la gallina gira, se va cantando una canción como ésta:



Gallinita, gallinita ¿Qué se te ha perdido en el pajar?

Una aguja y un dedal

Da tres vueltas y la encontrarás



Entonces, la gallina intenta pillar a alguno de los que desafinan, guiándose por sus gallos. Tocando, por supuesto, pero sin pegar. Cuando alguien es atrapado sustituye a la gallina. En algunas versiones avanzadas del juego hay que adivinar quién es el jugador pillado, palpándole. En otras, cuando atrapa al otro jugador, ese jugador queda fuera del juego. Cuando estén jugando, para poder ayudar a la Gallina Ciega a conseguir sus presas, los jugadores normalmente le hablan o le dan pistas de dónde se encuentran (como por ejemplo: desafinando).

Suele jugarse en un área espaciosa, libre de obstáculos para evitar que el jugador haciendo el papel de “la gallina” no se lastime al tropezarse o golpearse con algo.

LAS SILLAS

Materiales:

Tantas sillas como jugadores hay menos una. Si es posible, música y si no se dispone de ella, alguien que cante una canción y que actúe de “madre”.

El desarrollo del Juego:

· Se colocan en círculo tantas sillas como jugadores hay menos una.

· Cuando suena la música o alguna canción cantada por la “madre”, todos los jugadores se mueven alrededor de las sillas, sin tocarlas, sin empujones y sin adelantarse los unos a los otros.

· Cuando la madre para la música o la canción, los jugadores tendrán que sentarse cada uno en una silla.

· Aquel jugador que no consiga sentarse en una silla quedará eliminado, pasando a cantar la canción con la “madre”.

· Cada vez que se inicia el juego se quita una silla, hasta que sólo queda una silla y dos jugadores.

· Gana el jugador que consigue sentarse en la última silla.

SANTO Y SEÑA

DESARROLLO: Los jugadores forman un circulo y dejan un jugador vendado en el centro. Este señala en cualquier dirección y el jugador señalado dice el santo y seña previamente convenido, pero fingiendo la voz para que el jugador del centro no lo conozca. En caso de que logre reconocerlo cambian de puesto y continúan el juego.